jueves, 14 de noviembre de 2013

10 de noviembre de 2013

 Existe ese día perfecto, ese día en el que estás en el lugar preciso en el momento preciso. Ese día en el que poco a poco te vas dando cuenta que ocurre algo especial, que vas notando, viendo y sobre todo sintiendo, que ocurre algo, que estás a punto de vivir algo único, especial y hermoso. No son solo, esas luces que van poco a poco envolviendo mágicamente todo el lugar, esos tonos que parecen dibujados por una mano mágica y caprichosa. Hacía el frente, retando al Faro o más bien haciéndole partícipe de esa magia de colores, dorados, naranjas y rojos espectaculares, que te van hipnotizando y no puedes dejar de mirar. Y a ambos lados, envolviéndote suave y cálidamente, rosas, malvas y celestes. La arena sobre la que apenas te atreves a mover, no sea que desaparezca todo, va absorbiendo esos tonos y volviéndose caprichosamente naranja. Y te quedas absorta, sintiendo que toda esa belleza que te rodea, esa energía que se respira, te va atravesando, y te sientes parte de ese lugar, de esa belleza, de esa energía. Y a la vez sientes que nosotros que  a menudo nos creemos tanto, esos seres superiores que estamos sobre el planeta pensando que éste nos pertenece, en realidad no somos nada si no estamos en comunión con la naturaleza, con esa energía que existe y de la que también formamos parte.

Y después de un tiempo eterno y a la vez infinitamente corto, una vez que  terminó de ponerse el sol y solo quedaba el reflejo de una luna que brillaba más que nunca, y las luces de un faro que parecía esa noche, más tímido que nunca como avergonzado de la luz que él emitía,  aún tardamos un buen rato, todos los que tuvimos la suerte de estar allí ese día, en levantarnos y comenzar el regreso. Y curiosamente, la vuelta por la carretera del faro, que suele ser un hervidero de gente hablando animadamente, y comentando las puestas de sol que tantas personas van a ver allí, era un paseo silencioso, donde todos caminábamos saboreando interiormente el momento que habíamos vivido.
Son muchas fotos las que hice ese día, muchas  de ellas muy parecidas, cambiando solo los tonos del cielo o la arena, pero me resisto a no colgarlas por mucho que puedan parecerse porque ojalá podías llegar a sentir algo parecido a lo que yo sentí. Las subiré en varias entradas. 
Ese día fue el domingo pasado: 10 de noviembre de 2013



15 comentarios:

  1. Poco mas se puede agregar.
    Solo disfrutar tanta belleza.

    Besos.

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  2. Sí, uno siempre sabe cuando es un día especial y distinto en su huella.
    Besos
    rama

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  3. Son preciosas todas, pero el color de la arena y del cielo de la última es para morirse !!!
    Besos y salud

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  4. Mandame las coordenadas GPS que me voy a vivir ahí!!!

    Besitos mañaneros

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    1. jajajaja, por mí encantada, Lluna...es un buen sitio, :)
      Besos de media mañana

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  5. Estar en "comuniòn, en equilibrio. Un beso

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    1. Eso es lo que sentí, Fio.
      Un beso, uruguaya

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  6. Respuestas
    1. Si, Laura, fue hermoso, una maravilla, :)
      Un beso

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  7. Maravilloso cielo, deliciosas nubes! Exquisita luz! me encanta la primera con todas esas calabazas. Te deseo un buen fin de semana!

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