viernes, 10 de mayo de 2024

Detalles de un lugar que siempre me reconforta volver a él y palabras enlazadas

Y luego están, esos otros días, en los que lo único que podemos hacer es decidir si traspasamos, o no,  esa puerta que no sabemos dónde nos llevará, pero tras la cual se marcharon un día, ya demasiado lejano, nuestros sueños y deseos más profundos, o si por el contrario nos quedamos, parados, de este lado, bajo este conocido triste negro,  por el temor de que quizás al otro lado no suene el mar o, simplemente, que el profundo horizonte no llegue a ninguna dorada playa.

Y mientras, ruge la noche en este negro sin luz de luna.

 

Y es la certeza de, que la ausencia llenará de imposibles el espacio que mantiene unido el inicio y el final del camino que inevitablemente recorremos entre ese ir y venir por el sendero del amor, la que me mantiene sostenida en la ternura.


Tan solo necesité el tiempo guardado en un suspiro para recordar que, a pesar de todo, solo quiero estar en un único lugar. 

Y me acurruco entre los pensamientos que, osados, cabalgan a lomos del viento de levante, para adentrarme en el horizonte camino de tu mirada.



Y es por eso que sé, que a pesar del tiempo y de la ausencia de sueños mientras el silencio crecía entre el vacío de las palabras y el vacío de su sonido, que con solo pensar en la flor, nos crecerán paisajes repletos de sonidos donde podremos volver a ser suspiros del aire crecidos en unos labios que besan de nuevo la vida.

 


Enrique Morente. Pequeño Vals Vienés