Dar vueltas y mas vueltas sobre lo mismo. Estancarnos en preguntas que no tienen una única respuesta. Analizar hasta el milímetro todos los hechos, las acciones, los motivos, las dudas y lo omitido. Desmenuzar, hasta el dolor, la verdad de cada uno para poder hacerla nuestra, y mientras tanto, hacerle hueco al resentimiento, dejar morir el amor y perdernos.
Y de repente sé con todo mi ser que no estamos en este mundo para demostrar nada. Sólo para dejar que el amor y la alegría nos entre en cada rincón y nos llene, y nos lave, y nos haga nuevos. Estar, para invocar esas cosas, para el pensamiento feliz. Para amar y dejarnos amar.
Y me pregunto, si aún estamos a tiempo.
