miércoles, 13 de julio de 2011

Arena blanca


  
 

Con la distancia y el tiempo puedo apreciar serenamente el pasado
que en su momento fue borrasca en alta mar,
y ahora que los vientos apaciguaron y las olas reposaron,
el mar como un espejo me refleja tu rostro.
Mis dedos pueden tocarlo, acariciarlo, rozarlo,
y antes que las corrientes y el viento se lo vuelvan a llevar,
arrojo a ese mar profundo y verde,
una sonrisa amplia
que te pueda acompañar en las noches oscuras y frías,
y que allí donde elijas llegar,
aparte las algas, las rocas,
y te ayude a reposar en arena blanca.
Y quizás, algún día,
si no encuentras esa playa
o decides regresar,
te pueda servir de guía