Y un día, las palabras,
que hasta entonces se cruzaban
fluidas, ordenadas
y con armoniosa entonación,
cayeron desordenadas
rabiosas, vomitadas,
escapando completamente
de nuestra comprensión;
y quisimos creer
que surgían descontroladas
desbocadas en un momento fugaz
y que en un segundo se borrarían
y se volverían a ordenar, pausadas
livianas, entonadas,
y esperamos;
pero el tiempo pasó sobre ellas
sin desmentirlas
grabándolas con fuerza a su paso
y fundiéndolas a fuego sobre las otras,
borrándolas
ahogándolas y haciéndolas enmudecer ;
y un día quisimos eliminarlas desde dentro
arrancarlas de la memoria
hacerlas desaparecer
y al menos restaurar
el recuerdo de las otras;
y ese día comprobamos
que el esfuerzo era en vano,
que la memoria es anárquica
y toma sus propias decisiones,
no olvida lo que queremos olvidar
y se empeña en recordarnos
lo que no queremos recordar.
Sia: Breathe Me
