¿Qué mejor lenguaje cuando las palabras faltan o resultan insuficientes que el sonido de los cuerpos al abrazarse?, deja entonces que los nuestros se abracen y escucha lo que al hacerlo te dice el mío. Oye en tu propia piel cómo su simple contacto estremece al mío en todos sus límites, los susurros placenteros que habitan en cada beso, los vibrantes temblores que le provocan tus caricias, el repiqueo in crescendo de las gotas del deseo, los gemidos incontenidos cuando anidas en su centro y la música perfecta cuando siente todo tu amor de golpe.
Sade: Maureen
