sábado, 25 de octubre de 2014

Ese lugar donde el olor del cilantro nos empapa las manos




Darnos desde ese lugar en el que somos realmente
Ese lugar en el que podemos decir en voz alta lo que queremos
lo tengamos o no
lo consigamos o no
Ese lugar donde el olor del cilantro nos empapa las manos
donde el aire puede convertirse en viento
y el agua en aguacero
Donde lo que queremos lo deseamos por encima de todo
y buscamos con avidez nuestro propio goce
Ese lugar desde el que miramos a la vida cara a cara
convencidos de que todo puede ser
sea o no
suceda o no
Ese lugar, al fin, desde el que realmente podemos amar.

14 comentarios:

  1. Tu lugar, nuestro lugar. Todo tenemos reservado un sitio, sea real o en la intimidad de nuestro pensamiento. ese sitio nos pertenece, es nuestro templo sagrado, nuestro escondite salvador, donde nos reponemos de las fatigas físicas y psíquicas que genera el vivir.
    Besos miles poeta.

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    1. Así es, Isabel, al menos para mí. Necesito mi sitio, mi lugar propio donde me siento verdaderamente yo y a donde acudo cuando el exterior me ahoga, o simplemente a sentir y estar. :)
      Mil besotes para ti, y enhorabuena otra vez por tu libro!!!!

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    1. Gracias, María Jesús, me alegra, ya lo sabes, que te guste.
      Un abrazo!!

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  3. Ya estás en el nirvana, Carmela. Son las cosas del yodo y el salitre, que drogan, ¿a qué sí?
    ¿A que si te quitan de ahí enfermas?
    Besos.

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    1. jajaj Blue, no voy a decirte que no, para mí es indispensable y lo necesito para estar bien, ;)
      No concibo vivir lejos del mar, creo que a ti te pasa igual, no?
      Bicos!!

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  4. Como dice la canción..."cuando nadie me ve, puedo ser o no ser"...Un beso

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    1. Que folclorica te veo, uruguaya, jajajaja, ya andamos más cerquita, eh!! apenas tres horitas, no?
      Besos muchos.

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    1. Somos...... y somos plenos, ;-)
      Un abrazo, Darío.

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