Porque es inútil huir de la ausencia, vano el intento de eludir su vacío e imposible esquivar los recuerdos.
Tan solo nos queda abandonar esa orilla del corazón que, torpemente, pretendemos traspasar para huir de ella y adentrarnos, de nuevo, en su mismo centro. Y allí, donde la ausencia se hizo triste hueco, anidar los recuerdos para llenar su vacío.
Y en esos atardeceres nostálgicos, pesados como nubes negras y fríos como el abismo, una mirada, un roce o un beso —guardados en el mismo centro del corazón y alimentados con amor y tiempo— rozarán con ternura el rostro que los guarda.
Y descubrirás que hay gotas de lluvia que son saladas porque nacen de mares internos. Saladas y, al mismo tiempo, llenas de ternura y dulzura; al desbordar tranquilas desde el centro de tus pupilas, formarán océanos donde navegar serenamente en compañía de su recuerdo.


Y desde esos océanos interiores florecerán sonrisas, porque la ausencia de quien ha partido también puede volverse un jardín y preservar el recuerdo. No funciona el enlace al video, pero he ido a Youtube para oír.
ResponderEliminarBesos dulces, Carmela.
En eso estamos, Dulce, acoplando los recuerdos y aferrándome a ellos. Cuesta, pero sé que es lo que debe ser.
EliminarNo sé que ocurre con la música, no me deja inserttar como antes. Gracias por tu aviso.
Un beso grande, Dulce.
Ausencia es también cuando las entradas del blog dan la impresión de ser como "fes de vida". En cualquier caso, alegría de leerte, pues uno conoce de circunstancias y, por tanto, no puede menos que alegrarse y agradecer. Un abrazo.
ResponderEliminarGracias, Ricard. Y espero que estes mnejkor que te he leído y se que andabas con algunos problemillas.
EliminarUn beso grande.
Hay que ocupar la ausencia, llenarla con imágenes, recuerdos, momentos, sonidos y tambien sienta bien pasarte por tu blog y darte un paseo y leerte. Un abrazo
ResponderEliminarEn eso estamos Ester, poco a poco. Gracias por tus palabras.
EliminarUn beso grande.
Estoy de acuerdo con Ester. Pasarte por tu blog siempre es una buena idea que aporta bonitas sensaciones.
ResponderEliminarUn beso.
Gracias, Chema.
EliminarBeso grande
¡Ay las ausencias...!
ResponderEliminarEsas grandes pérdidas...
EliminarUn beso, Erik
qué bueno leerte!!
ResponderEliminarUn beso grande Carmela!
Gracias, Lunaroja
EliminarBesitos
De tanto sufrir ausencia, hay un día en que se hace presencia, se aprende a convivir con el recuerdo y alegría.
ResponderEliminarUn abrazo largo.
Gracias Sara, y otro beso grande para ti.,
EliminarGracias Sara, y otro beso grande para ti.,
EliminarLa ausencia la llenamos con los recuerdos.
ResponderEliminarSaludos.
En eso estamos, Alfredo.
EliminarUn beso.
Los recuerdos nos permiten sobrevivir la ausencia y esbozar sonrisas de complicidad con quien nos acompaña.
ResponderEliminarUn beso.
Llegar a convivir con los recuerdos sin que ellos nos duelan, no hay otra. Poco a poco esos recuerdos van suavizando el dolor de la ausencia, y en ello estamos.
EliminarUn beso grande, Ilduara
Amiga mía, Carmela.
ResponderEliminarUn fuerte y entrañable abrazo, siempre!
Gracias, Ernesto.
EliminarUn abrazo
Uf, tienes una sensibilidad única para describir ese centro del corazón donde el amor y el tiempo guardan lo que más queremos. Un texto lleno de luz y serenidad frente a la pérdida.
ResponderEliminarUn abrazo, Carmela.
Creo, Jordi, que es la única manera de llevar el dolor producido por su ausencia, y aunque, al principio duele mucho, poco a poco el recuerdo suaviza el dolor por la pérdida. Hay ausencias que resultan tremendas y supongo que antes o después, duela menos.
EliminarOtro abrazo para ti, Jordi.
Los recuerdos son bonitos, aunque a la vez sean tristes. Besos.
ResponderEliminarGracias, Teresa.
EliminarUn beso para ti.
La vida nos regala momentos o temporadas que entristecen nuestro dia a dia y al mismo tiempo nos llena el alma de recuerdos que lo suavizan, afortunadamente esos recuerdos son nuestras vivencias, leerte ha ido hermoso, un abrazo
ResponderEliminarGracias Stella por pasarte y comentar.
EliminarUn abrazo grande.
Es bonito recordar cuando se ha vivido con mucho amor y ternura.
ResponderEliminarAbrazos.
Sí que lo es, Conchi. Gracias y un beso.
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