sábado, 9 de octubre de 2010
El inicio de Una historia no contada
Aquella mañana se levantó muy temprano y, antes de que saliera el sol, se dirigió a la playa. En la orilla, aún le temblaba en las manos aquella escueta y tajante carta: "Olvida. Olvidemos", decía. Había leído aquellas dos palabras mil veces; no podía pensar entonces que aquel trozo de papel, arrugado, doblado y guardado siempre con amor y duda, hubiera sido en algún otro momento una página blanca tersa e inmaculada, recién abierta de su correo con un temblor y un escalofrío. La leyó una vez más antes de depositarla suavemente en el mar y, con paso decidido, sin querer mirar atrás, se dirigió de nuevo a su casa, se sentó en su pequeña mesa, bajo la ventana, y contestó su despedida:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
