sábado, 13 de agosto de 2011

Un atardecer en el campo.

            
Su nombre actual es Algar y es un pequeño municipio de la provincia de Cádiz de solo 1906 habitantes y apenas 27 km². Se encuentra en el interior de la provincia muy cerca, del pantano de los Hurones.
Este jueves en una de esas miniescapadas que me encantan con furgona y cámara al hombro, aterricé en este pequeño pueblo del interior. Un lugar muy agradable. Al caer la tarde y pasado el calor agobiante del día, el suave aire que se respiraba en sus calles era de una inmensa paz y tranquilidad e invitaba a recorrerlas, aunque hay que tener buenas piernas para hacerlo ya que la pendiente que tienen es de vértigo. En la parte mas baja, hay una calle peatonal donde se encuentran, casi seguidos, varios bares con sus mesitas de madera en la calle y al caer la tarde, ví que parecía ser el lugar de encuentro de sus habitantes. Me llamó agradablemente la atención que en uno de los bares se encontraban los hombres echando una interminable partida de dominó y en el siguiente, y casi pegado a este, las mujeres y niños celebraban una merienda con tarta, quizás de algún cumpleaños. En el tercero ,y también pegado a los anteriores, había varios jóvenes y algún que otro “extranjero” como yo. En los portales y esquinas, una imagen que siempre me ha encantado en los pueblos, los más mayores, apoyados en sus bastones, mirando a la gente pasar y diciendo amablemente buenas tardes cómo si te conocieran de siempre.

La palabra Algar proviene de un vocablo árabe que significa cueva, pero en su origen este pueblo(con anterioridad a 1842), se llamaba “Santa María de Guadalupe del Algar” y fue creado en 1773 por un rico comerciante Domingo López de Carvajal tras comprar unas dehesas en 1757 y posteriormente poblarlas con colonos. La leyenda cuenta que López de Carvajal, hallándose en un navío amenazado por la tempestad se recomendó a la Virgen de Guadalupe formulando la promesa de fundar un pueblo con su nombre si se salvaba del naufragio. Y así fue; tras no pocas vicisitudes, el 13 de octubre de 1773 recibía la aprobación real de Carlos III y se constituía como pueblo Santa María de Guadalupe.

Y me encanta la leyenda porque me hizo hermanar este hermoso y tranquilo pueblecito del interior con lo que más me gusta que es la costa y el mar.
Los que venís por aquí sabéis que he fotografiado muchas puestas de sol en el mar y que me entusiasman, pero tengo que reconocer que pocas veces había visto un juego de luces y sombras con las nubes tan maravilloso como el que me encontré en Algar. Os dejo varias fotos de ese atardecer desde la parte más alta del pueblo (son muchas pero no sé cual escoger y cual dejar fuera), para que disfrutéis esta maravilla que me encontré. Especialmente me acordé de Mariajesús y de su amor al campo.
 
 



(Desde ayer por la tarde no me deja Blogger responder a los comentarios. Esperaré a que se solucione)