Casi sin darse cuenta abandonó a la que fue y se convirtió en la que es.
Ni mejor ni peor, pero sí, otra.
Y ahora, consciente de ello y sin renegar de la que fue,
dándole su lugar,
y sabiendo que con dolor la parió,
y decidida a no defraudar su sacrificio,
avanza por esta vida,
asustada y temerosa algunos días,
y otros, decidida y altiva,
empujada por su aliento.
empujada por su aliento.
Lole y Manuel: Nuevo día