Si pudieras ver más allá de lo que miras
podrías ver la magia de la vida,
mirar cara a cara al asombro,
saborear el color de la pasión
y aspirar el suave aroma de la dulzura.
Aunque, en realidad, es a mí, y solo a mí,
a quien le duele tu ceguera.
podrías ver la magia de la vida,
mirar cara a cara al asombro,
saborear el color de la pasión
y aspirar el suave aroma de la dulzura.
Aunque, en realidad, es a mí, y solo a mí,
a quien le duele tu ceguera.
Sinead O'Connor - I Don't Know How To Love Him
Y tiembla mi piel conteniendo al deseo, mi deseo, que intenta escapar de su propio límite para alcanzar la orilla de tu cuerpo y, desde allí, navegar mar adentro sin otro destino que tu propio deseo y sin más frontera que la delicia del instante.
Y se funden los deseos y tiemblan los cuerpos, entre mareas de espuma y el batir de las olas.
Y cuando, al fin, colmado el deseo,
el ruido se haga silencio,
descansar mi cuerpo en el tuyo
-piel contra piel-
en un acorde perfecto
de intimidad y pertenencia,
y tan sólo cubierta
por esa agradable sensación
de que todo está bien.
Tu lengua fluye en danza de luz húmeda y dulce creando los más hermosos jadeos que se expanden sobre la piel antes muda que en su estremecimiento arriba colmando de sonidos tu cuerpo con el ansiado deseo de arraigar en canción eterna.
Y es tan fuerte el rugir del mundo que a veces necesitamos volver al silencio y enfrentarnos con su pregunta muda, darnos una tregua y reconciliarnos apasionadamente con la vida. Y quizás, quien sabe, ser pétalo en vez de flor, la pluma blanca que dejó el ave antes de retomar su vuelo o el sonido perdido en el cauce del río. Y ,al fin, solo se trata de no merodear la vida sino lanzarse y navegar desnuda disfrutando de la travesía para poder reconocernos en la memoria.
The Mystic´s Dream-Loreena McKennitt
Cuando cae la noche
recuerdo piel y boca
silencio aire y viento
se agolpan y se asoman
se asoman a mis ojos.
Y como el agua que escapa
y como azul es el agua
tu recuerdo en mi alma
extendido en océano.
Océano que asciende
que asciende y se extiende
uniéndose al mío
El tuyo y el mío
océanos de agua
en infinito abrazo.
Y en el fondo de sus aguas
crecen cataratas
que al llegar al horizonte
se vuelven agua de lluvia
que al caer sobre la tierra
se hace agua de espuma
que llueve sobre la almohada
la almohada donde te sueño.
Y esa lluvia de espuma
de espuma sobre la almohada
la almohada donde te sueño
consigue saciar la sed
la sed de tu recuerdo.
Tu recuerdo que es la sed
la sed de tu recuerdo
tu recuerdo hecho agua
el agua que me sacia
que me sacia y me vuelve océano.
Se quebró por un breve instante el silencio de la mañana y pude oír nítidamente, desde la periferia del día, la fragilidad de ese momento: un dulce palpitar con sabor a pleamar de mares en silencio; y sentir, hasta el estremecimiento, el calor tibio de unos labios reposando sobre la piel amada. Fue como volverse aire en la intimidad del deseo sintiendo sin reservas la vida de ese instante y verte más allá de tu propia imagen.
Un ilegible susurro, apenas un murmullo que escapa como agua entre los dedos y cae lentamente hasta perderse en tus ojos -abismo donde todo se puede- mientras todo el ruido del aire y el silencio del viento se funden en armonía entre mareas silenciosas que se besan en la orilla con la ferocidad de saber su destino muriendo en el interior de mi boca.
En el cálido silencio del amanecer mi piel agradecida recuerda, mientras en cada poro aún resuena el eco del deseo satisfecho. ¡Aquél que envolvió nuestros cuerpos en danza de agua y fuego!
Y en la penumbra amable
de la alcoba te observo mientras aún duermes entre olas de sábanas
tibias -retazos del mar de tu cuerpo-.
Y mientras te observo vuelvo a sentirme rama mecida por tus caricias, que suaves, certeras y precisas, como burbujas de aire, recorren mi cuerpo cobijándose en sus huecos y provocando mi hambre.
Y en esa espera hambrienta tus ojos se abren con el recuerdo de la noche dibujando sonrisas.
Y me miras
Y me ves
Y tu cuerpo se vuelve océano
buscando rescatarme y saciar mi hambre.
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| Detalle del Jardín: Casa de Pilatos, Sevilla, Noviembre 2021 |
Hay días que me faltan las palabras
y se quedan enmudecidos mis pensamientos.
¡Y cómo pesa el silencio en el borde de los labios,
mientras les crecen grietas y profundos surcos salados!
Y tengo que volver al inicio,
allí donde las letras originan las palabras.
Pero incluso allí todo es tiniebla y vacío,
y sólo cuando me detengo a escucharme
(e inevitablemente te pienso)
y te haces presencia,
soy capaz de hallar el sonido de mis propios pensamientos.
Y aparecen entonces las palabras
(que ya estaban dentro),
notas musicales ¡fuertes y claras!,
que con su propio compás te nombran
y visten lo que siento.
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Sin ti todo se vuelve vacío y yermo. La tierra, superficie empobrecida y mi piel, reseca y muerta. Fracasos de vida, vértigos que se unen en un tiempo de deshielo. |
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Tu piel sobre la mía explosión de vida que dibuja el territorio resumen de todo. Espacio finito que se vuelve infinito para perdernos y tenernos. |
Sobre esa línea infinita se alinea mi mirada sintiendo el balanceo de la melancolía posada sobre ella y me viene de nuevo la imagen de los cazadores de sueños, aquellos que vivían al fondo de la noche aferrados con fuerza a la belleza indomable de la vida y recuerdo cómo soñábamos con andar de puntillas en el mismo borde del mar y desde allí volvernos pájaros para viajar en el último rayo de luz creando caminos en el otro lado. Y siento que, si cierro los ojos y miro hacia adentro, aun puedo sentir en mi cara ese instante único del roce de la vida al iniciar el vuelo.
amaneciendo siempre en la noche perpetua de tus brazos,
océano donde crece el sonido del amor en la piel
con acordes lentos y graves
danzando como el amor y la lujuria
-engarzados y sedientos-
en un círculo infinito de noches sin dormir
y donde, en cada vuelta, se inventa la vida
como si fuera la primera vez.
P.D. La fotografía es un fragmento de la obra 3er Tercio de Miquel Barceló, expuesta actualmente en el Museo Picasso Málaga, y que me impresionó. (en la siguiente entrada aparecerá completa)
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| Cómplice y Amigo, qué difícil que eso ocurra pero qué maravilla cuando confluyen en la misma orilla. |
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| Y, a pesar de todo, no puedo evitarlo: sigo caminando hacia ti |
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| Y a pesar de tantos encuentros y desencuentros -tú:aire, yo:agua- seguimos avanzando en la misma dirección |
Hay verdades que solo conoce el mar y permanecen en las olas, y está bien que sea así. Y porque sé que en lo incierto abunda la duda y que en el silencio se guarda el sonido, presto atención a todo lo que va cambiando dentro de mí, buscando lo que siento para conocerme mejor, porque si hay algo cierto, es que somos lo que sentimos. Y sé, que si llegara ese momento en que pudiéramos mirarnos a los ojos, y aunque no sé lo que leería en los tuyos, de sobra sé lo que verás en los míos.